jueves, 7 de abril de 2011

Dicen que soy comunista

(Un valiente manifiesto personal, que invita a pensar el ser evangélico, en el contexto de las diversas tendencias ideologicas y políticas en las que los cristianos evangélicos deberán construir su testimonio, su ética y opción de vida. ¿Quién es más cristiano? ¿Cuál es el distintivo de lo evangélico? ¿Existe como condición de la identidad evangélica, la uniformidad ideológica y política?. Cuestiones indespensables para construir nuestra ciudadanía como evangélicos. Imprescindible en esta hora de decisiones.)

Por Dr. Darío López Rodríguez

En los últimos días he leído correos electrónicos en los cuales a los ciudadanos evangélicos que hemos circulado una Carta Abierta sobre las afirmaciones públicas de un candidato vinculado al fujimorismo, se nos acusa de ser “comunistas evangélicos”. En realidad no me llama la atención esta reacción. Es la típica forma de actuar de quienes carecen de argumentos políticos, se escudan en un lenguaje religioso y no se atreven a discutir políticamente sobre la posición partidaria que han asumido como una cruzada religiosa.

¿Es cuestionable asumir una práctica o tener una opción política coincidente con las ideas cercanas a aquello que se conoce como la izquierda? ¿Es más bíblico, más evangélico, más coherente con los principios del reino de Dios, ser de derecha, especialmente la del sector que avala la corrupción, justifica crímenes de lesa humanidad y llama a la violación de los derechos humanos un “costo inevitable”?. Parece que de eso se trata, es decir, de afirmar que la única posición política válida para un evangélico es ser de derecha. Esto explica porque se descalifica a quienes se atreven a levantar la voz, etiquetándoles como “comunistas evangélicos”.

Para que no sigan especulando aquellos que seguramente se sentirían más cómodos en las filas del Opus Dei, Sodalitium Christianae Vitae o el partido Republicano, enumero varias de las preocupaciones sociales y políticas que moldean mi compromiso ciudadano y que me han llevado a insertarme en el mundo de los pobres de la tierra hace más años de treinta:

1. Defensa irrestricta de los derechos humanos de los sectores sociales históricamente marginados y excluidos, particularmente niños, adolescentes, mujeres maltratadas y todos los que viven en pobreza extrema.

2. Lucha activa no violenta contra el escándalo de la pobreza y de la pobreza extrema que afecta a miles de ciudadanos y, entre ellos, a decenas de evangélicos.

3. Velar para que el derecho de las comunidades andinas y de los pueblos de la amazonia a poseer la tierra de sus ancestros sea respetado y protegido.

4. Oposición no violenta a la depredación abusiva de los recursos naturales no renovables y a la contaminación del medio ambiente por parte de los grandes consorcios mineros, petroleros y madereros.

5. Exigir que el Estado regule las tarifas de los servicios públicos, invierta en una educación de calidad, proteja los derechos laborales y salvaguarde los recursos que pertenecen a todos los peruanos.

6. Defensa de los derechos del no nacido y de los niños que se encuentran en una situación de riesgo permanente en la zona andina, la amazonia y los cinturones de pobreza que rodean las ciudades.

7. Cuidado integral de la familia, proveyéndoles todo lo necesario para que su calidad de vida sea digna de seres humanos, a quienes las instituciones vinculadas al Estado y la sociedad están llamadas a defender en todo tiempo.

Podría seguir enumerando los hilos que tejen mi compromiso ciudadano, sin embargo, creo que con lo expuesto basta. ¿Estas preocupaciones sociales y políticas me ubican en la izquierda política? Si es así, entonces, ¡si soy de izquierda y a mucha honra! ¿Es un pecado? No lo creo, porque ser de izquierda no es lo mismo que ser comunista, ateo o un lobo disfrazado de oveja.



Lima, 7 de abril del 2011

Vicente


(Las palabras sentidas de un discipulo y amigo del maestro Vincente Santuc, recientemente fallecido en París. Maestros como Santuc, siempre dejan entrañables recuerdos)

Por Jairo Rivas

Eran los primeros años de los noventa y yo empezaba mi recorrido por los veintes. El país se desangraba y esa situación tocaba profundamente al grupo de gente con la que por entonces compartía búsquedas, temores y esperanzas. No era fácil el Perú de aquellos días. La muerte acechaba en cada esquina de la ciudad, y algunos sabíamos que esa oleada de sangre que empezaba a teñir la capital tenía ya su estela trágica en muchos pueblos del interior. Eran tiempos de desconcierto.

Parte de mis amigos y amigas encontramos en los jesuitas un referente para mantener la esperanza. No voy a relatar todas las circunstancias de aquel encuentro que marcó la vida de mucha gente de mi edad. Hoy solo quiero recordar la importante presencia de Vicente Santuc en mi memoria de aquel tiempo.

Éramos jóvenes y teníamos esperanza, pero también miedos. No sabíamos si el futuro podría abarcar toda nuestra energía. En ese escenario de inquietudes en ebullición cada encuentro con Vicente fue una oportunidad para sosegar la mirada y aprender, una y otra vez, a encontrarse con lo verdaderamente esencial: la centralidad de la vida humana y la necesidad de que toda acción colectiva – social, política, económica – respetara las condiciones para su desarrollo y felicidad.

En sus palabras, la reflexión filosófica se nos hizo familiar, absolutamente cotidiana. Nos confrontaba con lo que estamos viviendo con tanta intensidad y nos animaba a caminar hacia decisiones racionales y apasionadas a un tiempo. Y esta combinación caracterizó siempre sus bien fundamentados y articulados razonamientos. Sin esa intensidad no me es posible abarcar ni recordar a Vicente, la misma que le vimos al liderar el proyecto de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la que seguramente mostró en sus tiempos en Piura, o la que mostraba con sus espontáneas e inmensas carcajadas en tantos momentos que sabía compartir.

Hoy Vicente ya no está entre nosotros. Falleció de manera repentina en París hace algunos días, adonde había regresado para una temporada de descanso bien merecida. En diversos diálogos y encuentros en los días que han seguido a su partida, he constatado cuanta huella ha dejado en la vida de muchas personas, y cuanto lo estamos empezando a echar de menos. Nuestro país ya no enfrenta la encrucijada sangrienta de hace algunas décadas, pero sigue siendo un territorio humano que nos deja perplejos, con inquietudes e incertidumbres. ¡Cuánta falta nos va a hacer Vicente para ayudarnos a entender lo que es verdaderamente importante en estos tiempos!

(Tomado de lamula.pe)

Consejo de Reparaciones emite opinión sobre la propuesta de reparaciones económicas

NOTA DE PRENSA DEL CONSEJO DE REPARACIONES


En comunicación dirigida a la CMAN, los integrantes del Consejo de Reparaciones recomendaron que la propuesta de Programa de Reparaciones Económicas a las víctimas de la violencia, cuya implementación se viene discutiendo, sea consultada y consensuada con las propias víctimas, y que ello incluya la revisión de los criterios empleados para definir el monto de las indemnizaciones.

Estos señalamientos fueron planteados luego de analizar el Informe “Lineamientos técnicos y metodologías para la determinación de los montos, procedimientos y modalidades de pago que deberán regir la implementación del Programa de Reparaciones Económicas”.

Los Consejeros expresaron su inquietud al considerar que no “se han tomado los cuidados necesarios para que la voz de las víctimas sea incorporada” en esta propuesta. Entienden que una adecuada participación hubiera consistido en definir, en conjunto con la población afectada, los criterios a emplear para el cálculo del monto de la reparación económica.

Asimismo, los Consejeros señalaron que con los criterios empleados para determinar los montos de la indemnización se podría dar a entender que se atiende más a aspectos como la superación de la pobreza o el cuidado de la caja fiscal, importantes sin duda, pero que traen el riesgo de colocar el carácter reparador en un segundo plano. En consecuencia, expresaron, el programa podría perder su “fuerza dignificadora”.

Finalmente, expresaron su desacuerdo con que la CMAN efectúe una “verificación y depuración del listado de beneficiarios” que elabore el Consejo de Reparaciones, pues es una función que no le corresponde.

Los Consejeros insistieron en la necesidad de un programa que afirme un mensaje de reconocimiento a las víctimas. “A lo mejor ello lleva a proponer modificaciones en los aspectos ya mencionados, pero estos serán bienvenidos si se logra un proceso con un efecto realmente reparador y que goce de legitimidad entre la población afectada”, señalaron finalmente.

Lima, 1 de abril de 2011

martes, 5 de abril de 2011

FABRICANDO UN OUTSIDER

La derecha política y la derecha religiosa en campaña

Dr. Dario López Rodríguez

Las últimas encuestas indican que la estrategia proselitista de la derecha política y de la derecha religiosa peruana parece estar teniendo resultados que hasta, dos semanas, parecían serle bastante esquivos. Hasta hace poco, los candidatos “naturales” de este sector de la política peruana que siempre han gobernado el Perú, ahondando las desigualdades y exprimiendo al Estado en beneficio propio, no lograban encantar al electorado.

Es interesante observar que esta suerte de reposicionamiento político ha traído consigo la emergencia de nuevos liderazgos religiosos insertados estratégicamente en diversas tiendas políticas marcadas por un claro conservadurismo ideológico. Pero, la estrategia más importante, evidenciada en la presente campaña electoral, lo constituye la construcción de un líder político revestido de la imagen del candidato outsider, cuyo discurso legitima aquellos valores morales y apuestas ideológicas que la derecha religiosa y política han abrazado históricamente. Al respecto, columnista del Diario El Comercio, Juan Paredes Castro Sostiene lo siguiente:

Es cierto que Alberto Fujimori fue el “outsider” más completo que hemos tenido hasta hoy frente a la política tradicional peruana, a la que, de paso, combatió mucho. Fue Fujimori tan exterior, tan ajeno y tan intruso respecto del sistema institucional constituido, que la historia lo registra así. Sin embargo, hay una clase de “outsider” que emerge y se mueve contradictoriamente desde dentro de la política tradicional, en este caso peruana y latinoamericana, y que se distingue por ser visto, desde afuera, como si no perteneciera a ella. Esa clase de “outsider”, como ha salido de la boca del lobo, forma parte de la política tradicional pero es al mismo tiempo un cuerpo extraño a ella. Son los casos de Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynsky. El primero, más conocido como un gerente exitoso. El segundo, como un economista de calificadas performances… El “outsider” Kuczynsky aparece de pronto con signos expectantes de crecimiento que podrían llevarlo a la segunda vuelta, si es que se produce un fuerte disloque en las preferencias ciudadanas del momento… Kuczynsky es un “outsider” que viene galopando desde las entrañas de un espectro partidario variopinto que en la campaña electoral es prácticamente inexistente. Las siglas PPK opacan cualquier retaguardia estructurada suya. Con una diferencia importante: “outsider” y todo, su candidatura no representa una aventura (Juan Paredes Castro, El Comercio, 20 de marzo del 2011, p. a9).

¿Puede ser considerado un outsider alguien que desde hace tres décadas ha estado activamente involucrado en la vida política, que ha sido varias veces y en distintos gobiernos ministro de Estado, y que ha tenido que diseñar, proponer y ejecutar políticas públicas? El señor Pedro Pablo Kuczynski no es, ciertamente, un outsider. Ese es el cuento que la derecha política y la derecha religiosa quieren vendernos como mercancía novedosa, colocándolo una etiqueta nueva y aplicando un buen marketing político. Sin embargo, debemos reconocer que la jugada política (¡una buena jugada política, por cierto!) parece estarles dando los resultados que ellos mismos no calculaban ni en el mejor de sus sueños.

El candidato de la derecha política y religiosa, las transnacionales y los intereses norteamericanos, Pedro Pablo Kuczynski, está peleando los primeros lugares y tiene muchas posibilidades de pasar a la segunda vuelta con la ayuda de todo el aparato mediático, económico y religioso que la derecha tiene de su lado. Y si pasa a la segunda vuelta, para competir con un candidato que no cuenta con la simpatía de la derecha y que será atacado por todos los frentes como ya viene sucediendo, tendrá el apoyo incondicional de los sectores sociales acostumbrados a controlar el poder político y económico con la anuencia de una religión y de religiosos instrumentales al sistema.

La derecha política y la derecha religiosa están en campaña. Esta es la derecha que poco o ningún interés ha tenido por la defensa de los derechos humanos, importándole, más bien, lo que un teólogo puertorriqueño ha denominada las grescas que acontecen al sur del ombligo, es decir “asuntos relativos a la educación sexual, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el embarazo de adolescentes, el aborto, la disponibilidad de medios anticonceptivos, las tiendas de artículos pornográficos” (Luis Rivera Pagán, Fe y Cultura en Puerto Rico, CLAI: Quito, 2002, p. 58).

Poco a nada le importa a este sector de la derecha el legítimo derecho que tienen los pueblos originarios a poseer la tierra de sus ancestros y difícilmente aceptaría que se le imponga un impuesto a las ganancias excesivas de las compañías mineras. En la agenda política de este sector está marcadamente ausente la justa demanda que exige que los pobres y los excluidos tengan una educación de calidad, vivienda y trabajo dignos, el respeto a la jornada laboral de ocho horas y los beneficios sociales a los que todos los ciudadanos tienen derecho.

El outsider manufacturado por la derecha, pase o no pase a la segunda vuelta, le garantiza mínimamente una bancada respetable en el próximo Congreso, con capacidad de negociación política y con suficiente peso a la hora de votar para no permitir que se realicen cambios en la política económica o que se aprueben leyes favorables a los sectores sociales históricamente marginados y excluidos del país. En otras palabras, la derecha y sus eventuales aliados tendrán una amplia mayoría en el próximo Congreso, y los peruanos de a pie seguiremos viendo cómo la desigualdad social, económica y religiosa, se ahonda en el Perú.


Lima, 02 de abril del 2011

EVANGELICOS POR LA DEMOCRACIA

PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO

A 19 años de la interrupción del orden constitucional, cuando Alberto Fujimori decidió disolver el Congreso de la República, intervenir el Poder Judicial, y tomar otras medidas que conculcaron los derechos ciudadanos fundamentales, los líderes de la comunidad evangélica abajo firmantes, declaramos lo siguiente:

1. Reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, la defensa de los derechos humanos y la justicia. Renovamos, así mismo, nuestra identidad cristiana evangélica que nos compromete con la construcción de una sociedad más justa, inclusiva y verdaderamente reconciliada.

2. Expresamos nuestro firme repudio a los hechos ocurrido el 5 de abril de 1992, y lamentamos que, en medio de la actual campaña electoral, haya quienes intenten justificarlo, minimizando sus altos costos para la sociedad peruana, y contradiciendo principios fundamentales. Los cristianos no podemos convalidar ningún tipo de violación de los derechos, ningún acto que coacte nuestra libertad, y ningún poder dictatorial que afecte nuestra convivencia democrática.

3. Nos solidarizamos con las víctimas, civiles y militares, de la violación de los derechos humanos, particularmente con las decenas de indefensos campesinos que fueron afectados como consecuencia de las políticas aplicadas por la dictadura fujimorista que, no solo alentaron el crimen y la vileza sino que acrecentaron la exclusión social y pervirtieron la institucionalidad democrática en nuestro país.

4. Rechazamos toda forma de justificación de la violencia disfrazada de lenguaje religioso que pretende crear condiciones para desarrollar proyectos políticos totalitarios que desvalorizan la vida y la dignidad humana. Las justificaciones teológicas de estos proyectos desvirtúan la solidaridad del Dios de la vida con las víctimas de las violencias y ocultan armas ideológicas de la muerte.

Finalmente, hacemos un llamado a la ciudadanía a una participación más activa y vigilante en la reconstrucción de una ética pública fundada en la justicia y la verdad. Y formulamos una invocación pública para que, haciendo memoria de lo acontecido el 5 de abril de 1992, en las próximas elecciones hagamos resistencia pacífica contra los autoritarismos, intolerancias y manipulaciones de la verdad.

Lima, 5 de abril de 2011

Rev. Carlos García García
Rev. Samuel Escobar Aguirre
Rev. Pedro Arana Quiroz
Rev. Dario López Rodriguez
Dr. Rubén (Tito) Paredes Alfaro, PhD
Rev. Rafael Goto Silva
Dr. Estuardo McIntosh, PhD
Dr. Apolos Landa Tucto
Dra. Vilma C. Balmaceda Vargas, Ph.D.
Rev. Enrique Alva Callupe
Rev. Adita Torres Lescano
Rev. Héctor Laporta Velásquez
Dr. Germán Vargas Farías
Lic. Juan Fonseca Ariza
Lic. Victor Arroyo Cuyubamba
Dr. Alfonso Wieland Yturrizaga
Lic. Esteban Cuya Yuyale
Pastor Eliseo Vílchez Blancas
Rev. Luzmila Quesada Barreto
Rev. Pedro Bullón Moriano
Pastor Alberto Sanchez Pérez
Dra. Ruth Alvarado Yparraguirre
Rev. Pedro Merino Boyd
Lic. Erika Izquierdo Paiva
Rev. Daniel Córdova Vásquez
Lic. Mario Huerta Mercedes
Lic. Rolando Pérez Vela
Rev. Maria Elena Zelada
Lic. Efraín Barrera Rivera
Pastor Benjamin Bravo Guerrero
Lic. Samuel Aguilar Curi
Lic. Mario Huerta Mercedes
Mag. Roberto W. Chía Cherre, M.Div
Lic. Nélida Baca Soto
Pastor Josías Espinoza Cárdenas
Lic. Abel García García
Lic. Jackeline Castillo Jayme
Lic. Victor Liza Jaramillo
Lic. Nery Gómez Apaico

CARTA ABIERTA AL CANDIDATO JULIO ROSAS HUARANGA

¿Amnesia histórica o conveniencia política?

El ciudadano de confesión evangélica Julio Rosas Huaranga, cabeza de lista de los candidatos al Congreso de la República por Fuerza 2011 y pastor con licencia de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú, ha expresado en una reciente entrevista en el diario El Comercio su punto de vista político sobre varios asuntos que comprometen a toda la comunidad evangélica en nuestro país (Mariela Balbi, “Fujimori debe salir de prisión. Entrevista: Julio Rosas Huaranga”, El Comercio, 28 de marzo del 2011, p. a10).

El candidato Julio Rosas tiene todo el derecho de expresar públicamente su adhesión a la propuesta política que representa Fuerza 2011 y de manifestar, como bien señala la periodista que lo entrevistó, su profunda admiración por la obra de Alberto Fujimori (“Admira profundamente la obra de Alberto Fujimori.”). Sin embargo, varios pasajes de la entrevista revelan que el candidato Julio Rosas tiene amnesia histórica, o que, en todo caso, conscientemente trata de limpiarle la cara al fujimorismo. Veamos:

1. La entrevistadora pregunta: “¿Usted va en la lista parlamentaria de Fuerza 2011 en representación de los evangélicos?” El candidato Julio Rosas afirma: “Con exactitud, yo cuento con el apoyo de los evangélicos y de los no evangélicos…”

Usted, candidato Julio Rosas, no cuenta con el apoyo de todos los evangélicos. Usted tiene que precisar quiénes son los evangélicos que lo apoyan en este proceso electoral (¿su denominación?, ¿otra denominación evangélica?, ¿ambas?, ¿ciudadanos de confesión evangélica de diferentes congregaciones?). Usted debe tener en cuenta, además, que en otros partidos políticos y alianzas electorales hay otros(as) ciudadanos(as) de confesión evangélica que son candidatos y tendrán el apoyo de quienes los conocen y que, con toda seguridad, no votarán por su persona. Más aún, nadie, absolutamente nadie, puede afirmar que cuenta con el apoyo, el aval y el respaldo masivo o mayoritario de toda la comunidad evangélica.

Usted, candidato Julio Rosas, y todos los ciudadanos de confesión evangélica, tienen que reconocer que al interior de la comunidad evangélica no existen candidatos naturales o candidatos que sean los “favoritos” de Dios. En la comunidad evangélica existe una pluralidad de opciones políticas partidarias que debe ser respetada en todo momento, y los miembros de las congregaciones locales tienen el derecho y la libertad de votar por quien ellos deseen sin presiones ni manipulaciones de ningún tipo. En nuestro caso, usted no nos representa políticamente, no votaremos por su persona, como tampoco votaremos por quienes no respetan los mínimos éticos que deben tener en cuenta quienes se definen como evangélicos (justicia, verdad, honestidad, etcétera).

2. Ante la pregunta: “¿En el gobierno de Fujimori hubo violación de derechos humanos?” El candidato Julio Rosas responde: “Al presidente Fujimori se le ha señalado que ha violado los derechos humanos. Yo diría que quienes han violado los derechos humanos son los terroristas que han dejado tantas víctimas en las Fuerzas Armadas, en la Policía Nacional, en los maestros, los médicos. Los casos de La Cantuta y Barrios Altos han sido tratados por el Poder Judicial.”

Dos asuntos deben ser aclarados en las afirmaciones que usted hace, candidato Julio Rosas.

En primer lugar, al señor Alberto Fujimori se le debe llamar ciudadano Alberto Fujimori, ingeniero Alberto Fujimori, expresidente Alberto Fujimori o simplemente Alberto Fujimori. Pero no se le puede llamar “presidente Fujimori”. El señor Alberto Fujimori fue presidente constitucional desde el 28 julio de 1990 hasta el 5 de abril de 1992. Luego fue la cabeza visible de un gobierno dictatorial que fue desmantelando paulatinamente la legalidad democrática y cooptando las instituciones vinculadas al Estado.

En segundo lugar, no es cierto que solamente la subversión armada violó los derechos humanos en el Perú durante los años de violencia política. Usted parece no recordar la ejecución arbitraria de seis jóvenes presbiterianos en la comunidad campesina de Callqui el 01 de agosto de 1984, cometida por una patrulla de infantes de marina, la matanza de decenas de miembros de las Asambleas de Dios en diciembre de 1984 en la comunidad campesina de Putis perpetrada por efectivos del ejército, la desaparición del pastor Jorge Párraga de la Iglesia Evangélica Peruana secuestrado el 25 de octubre de 1989 por efectivos del ejército en la región de Yauyos, y la detención y posterior desaparición de los jóvenes evangélicos Manuel Meneses y Félix Inga en la ciudad de Huancayo el 20 de mayo de 1991 perpetradas por efectivos de la policía y del ejército.

¿Ha olvidado quiénes fueron los que detuvieron a un miembro de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú, acusándolo de ser el autor de un croquis en el que se detallaba la ubicación de los lugares donde fueron enterrados los nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta asesinados por el Grupo Colina? ¿Ha olvidado usted que fue Alberto Fujimori quien acusó públicamente a Juan Mallea de terrorista, presentándolo con un traje a rayas, y que nunca dio una disculpa pública por esa mentira que enlodó a un inocente e indefenso ciudadano? En fin, parece que a usted le traiciona su memoria o que es selectivo al momento de recordar la historia reciente de nuestro país.

3. Cuando se le pregunta sobre los casos de La Cantuta y Barrios Altos, usted, candidato Julio Rosas, afirma lo siguiente: “Pienso que hay un costo entre la población, que no es lo mejor, pero es un costo inevitable. En muchos países se da y se puede dar, lo cual no justifica situaciones que se expresan de esa manera. Pero si ponemos en la balanza las cosas, se ha pacificado al país. Estamos viviendo tranquilos, sin el terrorismo que mataba a niños y personas indefensas.”

Sus palabras indican que usted es partidario de llamar a la violación de derechos humanos “costo social de la violencia”, “delitos de función”, “obediencia debida” o simplemente “excesos”. ¿Piensa usted sobre los derechos humanos igual que un conspicuo miembro del Opus Dei? Candidato Julio Rosas, ¿no recuerda usted que entre 1980 y 1992 fueron asesinados 529 ciudadanos de confesión evangélica, mayormente campesinos indefensos, en las llamadas zonas de emergencia? ¿No recuerda usted que de ellos, 59 creyentes evangélicos, fueron asesinados por las fuerzas del orden?

Candidato Julio Rosas, no se puede llamar “costo entre la población” o un “costo inevitable” al asesinato de seres humanos indefensos a quienes el Estado estaba obligado a proteger. No cree que Dios le preguntará a usted y a nosotros: ¿Dónde está tu hermano?, ¿qué has hecho? Y usted ¿qué responderá? Le dirá al Dios de la vida, Dios justo que ama la justicia, y que espera que la verdad no sea secuestrada por la mentira y la impunidad: “…hay un costo entre la población, que no es lo mejor, pero es un costo inevitable.”

4. Al ser interrogado sobre la condena a Alberto Fujimori, usted, candidato Julio Rosas, se expresa de esta manera: “Me da pena que esté detenido cuando hizo tantas cosas por el Perú. Hay gente que se ha ensañado con él”. Luego, cuando se le pregunta si está a favor del indulto a Fujimori, usted responde: “Yo prefiero hablar de lo positivo que ha hecho por el Perú. Yo estoy por que la justicia sea justa. En mi opinión él debe salir de la prisión. Sobre la figura legal tienen que opinar los especialistas. Pero lo cierto es que él debe salir.”

En otras palabras, usted cree que la justicia tiene que acomodarse a los intereses políticos, que la justicia no tiene que ser igual para todas las personas, que ciertos personajes tienen privilegios especiales, que el ciudadano Alberto Fujimori no es culpable de los delitos de corrupción y de crímenes de lesa humanidad, que los jueces honestos e imparciales que lo juzgaron condenaron a un inocente, y que a todos los peruanos nos debe dar “pena que esté detenido.” ¿Así pretende usted luchar contra la corrupción y afirmar los valores cristianos? ¿Debemos creer en sus palabras?: “Mi labor en el Congreso se centrará en luchar contra la corrupción, en fortalecer a la familia y sobre todo en dignificar al ser humano… No tengo una agenda en defensa de la iglesia evangélica, pero sí tengo una voz en defensa de los principios y valores que emanan de la palabra de Dios y que deben normar la vida del ser humano.” ¿A qué principios y valores usted se refiere?

5. Una última cuestión. Ante la pregunta: “¿Usted respaldó el golpe de Estado de Fujimori del 5 de abril de 1992?” Y usted responde: “Expresé mi preocupación, pero ¿sabe qué?, fue una medida necesaria…” Cuando la entrevistadora insiste: “¿Lo condenó, lo condena?” Usted, candidato Julio Rosas, responde: “No lo condené. Si nos hubiéramos quedado con un dictador hasta ahora habría sido un problema para el país. Fue una medida dura, difícil, pero necesaria. Es como cuando uno va al médico y le dicen que le tienen que sacar un tumor, no me gusta que me corten, pero si no lo hago muero. Tengo que someterme a la intervención quirúrgica. Después hubo una Constituyente…”

Le preguntamos: ¿Cuándo expresó usted su “preocupación” por el golpe de Estado de Fujimori del 5 de abril de 1992? ¿En qué momento, en qué medio de prensa y dónde está registrada su “preocupación”? Le recordamos que el 6 de abril de 1992, a pesar de su oposición, el Consejo Directivo del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP) acordó emitir un Pronunciamiento Público sobre el golpe de Estado de Fujimori. Una decisión que fue ratificada el 8 de abril de 1992 en una asamblea extraordinaria de los miembros del CONEP.

Usted no parece recordar que en el Pronunciamiento Público del CONEP, emitido el 9 de abril de 1992, se calificó al golpe de Estado del señor Fujimori como “una ruptura del orden constitucional". En otras palabras, la institución que usted presidía en ese momento (el CONEP), a pesar de su oposición y de otros que pensaban como usted, sí condenó claramente el golpe de Estado de Alberto Fujimori. Más aún, un colectivo de personas e instituciones evangélicas cercanas al CONEP, denominado “Evangélicos por la Democracia”, se insertó en la sociedad civil y luchó activamente junto con otros ciudadanos por el retorno a la democracia. ¿Dónde estuvo usted en esos años de lucha, candidato Julio Rosas?

La fe evangélica que moldea y orienta nuestro ejercicio ciudadano nos obliga a dejar constancia pública de nuestras convicciones democráticas. Entre otras razones, porque el Perú necesita que los ciudadanos de confesión evangélica sean coherentes con los principios cristianos, defiendan la verdad y luchen activamente para que la justicia y el derecho sean el piso sólido sobre el cual se construya la reconciliación nacional. Más aún, porque para los seguidores del Dios de la vida, la dignidad de cada ser humano tiene un valor imponderable que no debe ser menoscabada bajo ninguna circunstancia.

Lima, 30 de marzo del 2011

Rev. Pedro Merino Boyd (DNI 06012852), Rev. Darío López Rodríguez (DNI 08967286), Rev. Enrique Alva Callupe (DNI 24710869), Rev. Rafael Torres Berlanga (DNI 19848824), Rev. Edilberto Márquez Picón (DNI 06522131), Ps. Benjamín Bravo Guerrero (DNI 06078214), Ps. Eloy Rojas Sosa (DNI 19945845), Ps. Roger Araujo Solano (DNI 10063189), Ps. Adrián Zelaya Torres (DNI 08397850), Ps. Martín Ocaña Flores (DNI 08487776), Lic. Víctor Arroyo Cuyubamba (DNI 07211449), Lic. Ana Mendoza Córdova (DNI 06131562), Lic. Gloria Espinoza Lermo (DNI 09243364), Lic. José Baldeón Valdivia (DNI 06014998), Lic. Marleni Berríos Palomino (DNI 23981779), Abog. Marco Huaco Palomino (DNI 07795467), Abog. Luis Miñán Valdivia (DNI 40832843), Abog. Gabino Vargas Vargas (DNI 01227497), Abog. Ruth Alvarado Yparraguirre (DNI 07580462), Ing. Juan Castillo Veintemilla (DNI 05250180), Arq. Pilar Urquieta Málaga (DNI 01023695), Sr. Roger Yarango Alejandría (DNI 16455246), Sr. Miguel Urquieta Málaga (DNI 08184261), Sr. Esaú Espinoza Cárdenas (DNI 19804194), Sr. Jorge Zolezzi Luy (DNI 09376034), Sra. Nelsa Arrue de Zolezzi (DNI 09376035), Sra. Patricia Urquieta Málaga (DNI 08199633), Rvdo. Nelson Ayllón Flores (DNI 07039036), Lic. María Torres Cava (DNI 06989469), Rvdo. Rafel Goto Silva (DNI 06898308), siguen firmas…

martes, 29 de marzo de 2011

Una nota sobre el cambio en las iglesias evangélicas

En la década de los 80, el siglo pasado, los evangélicos éramos aproximadamente entre el 5 al 7% de la población nacional. Al inicio de la década los evangélicos aparecíamos como grupos sectarios, ensimismados, y en confrontación con el "sistema del mundo". Era común los discursos y prácticas que marcaban las líneas de separación entre la iglesia y el mundo.

Era común las advertencias sobre los riesgos y peligros a los que los creyentes se exponían al acercarse al mundo. Era una cruzada moral la que llevaban adelante los guardianes de la verdad y la santidad del evangelio para que la iglesia - y los creyentes - se mantuvieran alejados y protegidos de la cultura mundana, la política, y todo aquello que parecía lejano a la práctica de la predicación, la evangelización. ¡Hasta, las acciones de servicio y acción social!. Es posible, que esto parezca más una caricatura, un reduccionismo. Sin embargo, mucho o algo de ésto es lo que caracterizaba a la iglesia, como yo lo percibía - y cómo lo vivía, en mi propio contexto y la convivencia con comunidades de fe, pastores y líderes evangélicos. Algunos de base, otros, encumbrados en las dirigencias institucionales.

Esto parecía una situación dificil de cambiar. De alguna manera, parecía que los evangélicos eran así, y seguirían así. Era la opinión de algunos observadores externos; y no quepa duda, era el deseo de algunos peregrinos en el mundo, la iglesia santa, que fiel al evangelio, y a la vocación a la que habían sido llamados, deberían guardarse "sin mancha" en el mundo, aguardando el día de la manifestación del Señor. Pero, para sorpresa de todos y todas, las cosas han cambiado.

La década de los 80, debemos tenerla en nuestro calendario histórico como la década del cambio. Para algunos, seguramente, la década del inicio del cambio, pero, en definitiva e inevitablemente del cambio. Han cambiado, en la misma iglesia, dentro de la iglesia, las auto-percepciones que dominaron y regularon su conciencia y actitud social, ética. Ha cambiado, fuera de la iglesia, la percepción que observadores, lejanos y cercanos; analistas y gente de a pie, tenían de las iglesias evangélicas. Y, el cambio no se ha detenido. Veremos, como ha sucedido, y que características del cambio sobresalen ahora, para ser significativos.